Colectivo Acciones De Arte. Para no morir de hambre en el arte

El 11 de septiembre de 1973, es la fecha que marcara un antes y un después en la sociedad chilena. El golpe de estado y la dictadura militar supuso el fin de las garantías individuales y la eliminación de cualquier actividad política. Pero lo peor de todo fue el quebrantamiento de los derechos humanos y cómo se impuso una situación de terror cuya única finalidad era coartar cualquier pequeña voz de disconformidad.

Los artistas Lotty Rosenfeld y Juan Castillo, el sociólogo Fernando Balcells, el poeta Raul Zurita y la escritora Diamela Eltit, crearon en 1979 el Colectivo Acciones de Arte CADA.
Una de sus principales características desde su nacimiento fue la acción de la convocatoria. Todas las acciones ejecutadas en espacios públicos solicitaban no sólo la participación de los asistentes, sino que a la activación y co-producción de las acciones con las personas que convocaban antes o durante que estas sucedieran.
El grupo consiguió todo tipo de reacciones, desde el entusiasmo hasta la ira, como reacción a una serie de “acciones de arte” que intervinieron la ciudad de Santiago. Si lo contemplamos desde nuestro punto de vista hoy, vemos la importancia del grupo que no se mantuvo callado e inmóvil, al contrario; actuó.

El CADA cambió la forma en que se conceptualiza lo que es arte y lo que es política en Chile.
La noción de la “acción” pensada por el CADA fue de corregir la realidad, tanto la realidad del arte contestatario como la situación política de la dictadura. La “acción” tácita en las acciones de arte del CADA entonces, describe tanto el acto de generar estos eventos insólitos en público, como el desafío político de efectuar los eventos. (Lo cual en aquel momento ya era una hazaña por sí sola). Del happening obtuvieron la práctica de usar la ciudad como soporte artístico abierto en la realización (efímera) de una obra colectiva. Pero, en oposición con el happening, el CADA intentó canalizar la energía de la calle de una manera productiva a fin de incitar cambios que si no serían específicos, sí serían concluyentemente democráticos. El arte de las acciones de arte del CADA se basaba en nociones democráticas de la estética, que no pretendía imponer ni lecturas ni soluciones fijas. El elemento común de los dos términos -acción y arte- es su acto de realización. La meta, tanto política como estética de las acciones de arte del CADA, era crear acción al hacer arte en el espacio urbano de Santiago de Chile.

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Como vemos CADA rechaza la institucionalidad del régimen militar, y más profundamente, las bases económicas y sociales que lo sustentan. Se rechaza las bases económicas liberales que se les imponen de forma absoluta, ya que desde un principio se establecen unas bases de control y de explotación del trabajo que benefician a unos cuantos, y que como siempre discriminan a la mayoría, y se acrecientan bajo dictaduras militares como la de Pinochet.

Para no morir de hambre en el arte

CADA comenzó su andadura con la acción “Para no morir de hambre en el arte”, en 1979. En un primer momento se entregaron cien bolsas de medio litro de leche en un barrio popular de Santiago, solicitando la vuelta de las bolsas, para dárselas a artistas que las utilizarían como soportes de otras obras, que se exhibirían en una galería de arte.

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Coetáneamente habían publicado una página en la revista nacional chilena Hoy. El grupo quería que la página saliera completamente en blanco, pero la revista puso la condición de que imprimieran algún contenido. Tuvieron la obligación de colocar un texto, pero en mi opinión su idea primera, que la página estuviera en blanco, hubiese sido mucho más impactante, una forma concisa de reclamar, de gritar la ausencia, el vació que en ese momento Chile estaba soportando, sufriendo y se estaba silenciando; se dejaba en blanco.

El texto finalmente impreso fue este;
Imaginar esta página completamente blanca
imaginar esta página blanca como la leche diaria
a consumir
imaginar cada rincón de Chile privado del consumo
diario de leche como páginas blancas para llenar.

El texto lleva al lector a imaginar la página en blanco, es decir una ausencia, la ausencia que se estaba sufriendo en Chile en ese momento.

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Las bolsas de leche venían impresas con las palabras “1/2 litro de leche”. La sola presencia de la frase “1/2 litro de leche” traía a la memoria el gobierno de Allende a los ciudadanos. La frase, por lo tanto, aludía a una de las más felices memorias de lo que fue el gobierno de la Unidad Popular, ya que el medio litro de leche fue un gesto indiscutido. Aludir a la garantía de leche diaria para cada niño chileno, significaba resucitar el idealismo inicial del gobierno de Allende en el ideal de los ciudadanos. Evocaban de esta manera tiempos mejores, tiempos donde las garantías personales eran solidas.

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