La sexualidad en Roma. El ejemplo de Pompeya.

Si llegáramos a Pompeya, como uno de los muchos viajeros del siglo I d.C. que se acercaban hasta esta próspera ciudad romana, lo primero que podríamos leer en un graffiti en la pared exterior de la Puerta Marina sería la siguiente recomendación:

Quien se siente aquí debe leer esto primero.
Quien quiera follar por 16 ases que busque a Attice.

Tanto al turista moderno, como al viajero de la Antigüedad, le sorprende la cantidad de imágenes eróticas que podemos encontrar en Pompeya, y por extensión en todo el gran territorio controlado por Roma. El arte erótico está por todos los lados y en diversos formatos: pinturas murales, graffiti, objetos, etc. que aparecen por todas las ciudades: en edificios públicos, en las casas privadas y en las fachadas. Cuando se empezó a descubrir este arte, hubo tal revuelo por parte de los arqueólogos que el mismo rey Carlos III dio la orden que estas piezas encontradas fueran guardadas bajo llave, lo que llevaría en 1817 a crearse un “Gabinete Secreto” cuya visita solo la podían hacer hombres y con permiso expreso.

En Roma nunca hubo una intención por ocultar las escenas de sexo. Sin embargo no siempre se vivía la sexualidad de forma tan abierta como creemos. Son muchas las veces que se ha asumido que los romanos tenían un “libertinaje sexual sin límites”, y esto puede deberse a la posterior tradición desde que surgió el cristianismo en que se criticaban las prácticas paganas y tradiciones de los romanos. En Roma si hubo una regulación de la conducta sexual, con restricciones legales en caso de prácticas abusivas, castigo a ciudadanos del senado o de la orden ecuestre por mala conducta sexual. Sin embargo las actitudes y comportamientos sexuales se apoyaron como un aspecto de prosperidad para el Estado. Se recurría a la práctica religiosa privada para la mejora de la vida sexual o reproductiva, se consideró normal las relaciones de varones adultos con jóvenes adolescentes de ambos sexos, y la pederastia se toleraba siempre que el joven no fuese un “ciudadano” romano nacido no libre. No hay palabras en latín clásico para definir “homosexual” y “heterosexual”. Se pueden tener relaciones sexuales con hombres de condición inferior siempre que no hubiera excesos o infringieran derechos de otros hombres libres. El sexo con moderación en la prostitución, que estaba en cierta manera “legalizada”, bien con hombres, mujeres o “esclavos” no era considerado impropio o vicioso, siempre que el ciudadano varón tomara la iniciativa y no el papel receptivo. Y así podríamos continuar haciendo referencia a como se tenía en cuenta la vida sexual en la literatura, en los discursos políticos y en otros legados llegados hasta nuestros días. Pero vamos a centrarnos en el arte, y en concreto en el mejor conservado, los objetos sexuales y las pinturas murales de la ciudad de Pompeya.

Uno de los motivos sexuales más representado son los falos. Aunque no tienen significación erótica, sino que servían de amuletos para proteger del mal de ojo y para infundir prosperidad. Así está representado en algunas puertas de las casas, en hornos de pan, como el de la panadería de la Via della Terme, que además tiene una inscripción que reza “la buena fortuna reside aquí” y los tallados en las superficies de las calzadas, que no indican el camino a los lupanares o prostíbulos como se cree, sino que era una manera de alejar a los malos espíritus o desear buena suerte.

falo_pompeyaFalo. Pompeya.

También están los “ave pene”, criaturas mitológicas, en forma de pene con alas y de las que colgaban unas campanillas (tintinnabulum), que seguro tintineaban al ser motivas por el viento en la antigua Pompeya, protegiendo de los malos espíritus.

tintinnabulum

Tintinnabulum. Museo Arqueológico de Nápoles.

En las fauces (entrada) de la Casa de los Vettii se puede ver un gran fresco con la representación del dios de la fertilidad, Priapo. Está pesándose su enorme pene con una cesta llena de monedas, sobre una cesta llena de frutas. Era símbolo de buena suerte y prosperidad.

priapo

Fresco de Priapo. Casa de los Vetii. Pompeya.

Otras escenas eróticas que aparecen en las pinturas murales son las referentes a la mitológica, representadas principalmente en casas privadas. Aparecen Venus, Marte, Pan, etc. Aunque son escenas más sugerentes que explícitas, siguiendo la tradición helenística del desnudo. Un famoso mural es el de Venus y Marte, observados por Eros que estaba en la Casa de Marcus Lucretius Fronto.

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Venus y Marte, observados por Eros. Fresco de la Casa de Marcus Lucretius Fronto. Pompeya.

Eróticas son también otras escenas de banquetes, en las que los comensales, debido al efecto de los vinos y los licores, han perdido sus inhibiciones y se encuentran desnudos. En la casa de los Amantes Castos, hay un buen fresco que representa a un grupo de personas semidesnudas, quizás luego pasaran a una de las habitaciones donde las prácticas sexuales se harían ya reales, pero que no nos deje nuestra fantasía volar a tópicos tan manidos, o si, ¿por qué no?

Casa de los Amantes Castos

Frescos de la Casa de los Amantes Castos. Pompeya.

Pero quizás, y lo más famoso o conocido, sean las imágenes sexuales realistas y explícitas. Muy habituales en dormitorios, habitaciones traseras y burdeles. No se encontraban expuestas al público directamente, sino que pertenecían al ámbito de lo privado. Hay un mural pintado en la llamada “cámara oculta” de la Casa del Centenario. Es una sala retirada, junto a los baños privados de la casa. En una de las paredes, había un agujero, que permitía espiar lo que se hacía dentro de la habitación. No está muy claro si sólo sería para deleite del dueño de la casa, o si se podría identificar como un burdel de “clase alta”, o si el cocinero (la cocina estaba al lado) se sacaba un sobresueldo alquilando esa habitación. La imagen ayuda a entender lo que se podría “cocer” dentro. Sobre un camastro hay una pareja desnuda, el hombre recostado abajo y la mujer, que lleva puesto una especie de cinta a modo de “sujetador”, está sobre el hombre con su mano derecha… que cada uno interprete lo que crea que se está haciendo.

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Pintura erótica de la Casa del Centenario. Pompeya.

En Pompeya, y en el resto de las ciudades romanas, hay muchas evidencias de la práctica de la prostitución. No solo con la cita, con la que abríamos estos párrafos. Son muchos los graffiti, en latín y griego, que nombran a prostitutas: Fortunata, Drauca, Mutis, Nice, Attine,… pero también de prostitutos (o puede que clientes) como Hermeros, Febus, Higinius, Victor, Arfocras y Felix. La prostitución era tolerada por la ley romana. Se llegó a regular y había impuestos, pero también derechos, como el de quedarse la prostituta con las ganancias. En Pompeya hay varios lugares identificados como burdeles o lupanares, pero no todos los negocios son fácilmente reconocibles. A través de los graffitis se pueden identificar pequeñas habitaciones (cellae), con camas de albañilería, se localizan o en casas privadas, que podrían usarse como burdeles o en los mismos bares y posadas también podrían haber existido, siendo un complemento económico para sus dueños.

Existe un edificio, llamado el lupanar, que sí se cree que fue construido para el propósito de ser un auténtico burdel. El pasillo estaba decorado con pinturas murales explícitas de sexo. Este lugar contaba con 5 cubículos, con una cama de obra, que muestran a parejas en posturas sexuales explícitas (hombres con mujeres por detrás, debajo de las mujeres, encima de ellas, etc.) Una de las pinturas, casi borrada, muestra a un hombre con dos grandes miembros en erección, otra muestra a un hombre en la cama y a una mujer de pie a su lado, contemplando una especie de tabla, ¿quizás mirando otra pintura erótica?

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Frescos del lupanar de Pompeya.

En las Termas Suburbanas, su vestuario (epodyterium), estuvo decorado con distintas escenas sexuales, expuestas en viñetas numeradas. Puede que durante cierto tiempo las termas funcionaran como burdeles, uno de esos negocios complementarios. Las termas tenían un piso superior donde se practicaría o llevaría el negocio sexual. En la pared superior del vestuario hay ocho escenas de actividades sexuales, en pareja, un trío y un cuarteto.

Termas_Suburbanas

Frescos sexuales en las Termas Suburbanas de Pompeya.

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Detalle de frescos sexuales en las Termas Suburbanas de Pompeya.

Sólo se ha conservado una de las paredes, pero debía haber en las otras dos, lo que daría un total de veinticuatro posturas diferentes para practicar sexo. Debajo de cada escena hay pintadas unas cajas de madera que están numeradas. En las Termas Estabianas, en los vestuarios hay unos nichos en la pared que servían para guardar la ropa. En las Suburbanas no estaban esos nichos, pero si había un banco o estante corrido bajo las pinturas donde existirían unas cajas o cestas individuales para poner la ropa. Una interpretación sería que las pinturas servían para enumerar los sitios en las que se dejaban las pertenencias. Para otros, las pinturas sexuales son anuncios publicitarios del burdel instalado en el piso de arriba, y de ahí, volvemos al inicio del texto. ¿Sería Atice, la que cobraba los 16 ases (un precio bastante elevado para la época)? ¿Sería una de las mujeres (quizás una esclava) que trabajaba en las termas y en el piso superior? Estas pinturas fueron tapadas con pintura antes del fatídico año 79 d.C. pero el resto de la decoración se mantuvo. ¿Por qué solo se tapo una parte? ¿Cambió la gestión de las termas y del burdel del piso superior? ¿Se hartaron los pompeyanos de las pinturas de sexo explicito?

Queda mucho aun por saber y por preguntarse. En próximas entregas seguiremos estudiando, sabiendo algo más y gozando del arte como hicieron antes los viajeros y habitantes de Pompeya.

Fuentes:
BERRY, J., Pompeya, Akal, Madrid, 2009, págs. 106-111, traducido de BERRY, J., The Complete Pompeii, Thames & Hudson Ltd., London, 2007.
BEARD, M., Pompeya. Historia y leyenda de una ciudad romana., Crítica, Barcelona, 2009, págs. 327-351.

Para leer, estudiar o saber más:
BERGMANN, B., Frescoes from the roman Villa of Pompeii: Fannius Synistro at Boscoreale, Metropolitan Museum of Art, New York, 2010.
DE CARO, S., Museo archeologico Nazionali di Napoli. Il Gabinetto segreto: guida alla colleziones, Electra, Milan, 2000.
JACOBELLI, L., Le pitture erotiche delle terme Suburbane di Pompei. L´Erma di Bretschneider, Roma, 1995.
LING, R., Roman Frescoes form Boscoreale: The Roman Painting, Cambridge University Press, 1991.
MAULICCI, F., Pompei: il graffiti d´amore. Foggia, Bastogi. 1995.
MAZZOLENI, D., PPALARDO, U., y ROMANO, L. (fotografía), Domus: Wall Painting in the Roman House, Getty Trust Publications, J. Paul Getty Museum, 2005.
PAPPALARDO, U. y ROMANO, L. (fotografía). Splendor of Roman Wall Painting, Getty Trust Publications, J. Paul Getty Museum, 2009.
VARONE, A., Erotism in Pompeii, L´Erma di Bretschneider, Roma, 2000.
VARONE, A., Erotica pompeiana: love inscriptions on the walls of Pompeii, L´Erma di Bretschneider, Roma, 2002.

Imágenes:
Falo. http://www.sexovida.com/arte/napoles.htm
Tintinabulum. https://eltrotedelaculebra.wordpress.com/2012/02/17/el-falo-y-el-mal-de-ojo/
Fresco de Priapo. https://twitter.com/hashtag/antiguaroma
Venus y Marte, observados por Eros http://queaprendemoshoy.com/augusto-y-su-aproximacion-a-los-dioses/
Frescos casa de los amantes castos. http://lauradmcapucci.blogspot.com.es/
Frescos casa del centenario. http://arteparnasomania.blogspot.com.es/2009/10/la-roma-antigua-eros-la-arqueologia-y.html
Lupanar http://historsex.blogspot.com.es/2014/05/viaje-un-prostibulo-de-la-roma-del.html
Termas Suburbanas http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Termas_Suburbanas_-_Apodyterium.JPG y http://goaldesmeralda.blogspot.com.es/2010/05/historia-pompoya-para-adultos-fotos.html

5 pensamientos en “La sexualidad en Roma. El ejemplo de Pompeya.

  1. Muy buen articulo, interesante. Es gracioso como los falos se utilizaban como amuletos contra el mal de ojo, escuché en un curso de Vázquez Hoys que al verlo se suele apartar la mirada y esto propicia que se corte el mal de ojo o la maldición. El ejemplo del falo alado con las campanillas según la profesora Hoys es muy potente, al símbolo apotropáico del falo se le suman las alas y el sonido de las campanillas que ahuyenta al enemigo… luego llegó el cristianismo y se perdió todo esto.

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  2. Es falso y fruto de interpretaciones parciales a partir del siglo XIX por pede historiadores victorianos, que la homosexualidad en Grecia y Roma estuviera bien vista o se igualara con la heterosexualidad.

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  3. Reblogueó esto en PERIÉGESISy comentado:

    Mi viaje a Pompeya sigue siendo en la imaginación, en los libros leídos, en los manuales estudiados, reblogeo a Mi Periégesis este “viaje” por el erotismo, su simbolismo y significado en la Roma clásica ahora que retomamos la investigación de la tesis…

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