Cuento de Navidad Andaluz

Cathedral Mosque and Roman Bridge in Cordoba

Cuentan los tiempos, que en una tierra bendecida nacería la gloría que nos traería amor y salvación. El tiempo pasaba y poco sucedía, la melancolía nos atravesaba, la paciencia se agotaba y los ánimos desfallecían; hasta que un buen día, en Andalucía, el milagro sucedió.

Era un niño de cara bonita y llena de luz. El pequeño nació contento miró a su mamá y al verla llorando, la alegría desapareció de su lindo rostro.

¿Por qué lloras mami? el pequeño preguntó. La madre con dulzura y delicadeza explicó alniñito el por qué de su tristeza.

Mira amor mío, has nacido en una tierra donde desde la antigüedad, no se ha hecho más que luchar por sobrevivir– el niño queda pensando… Al rato pregunta – ¿Entonces, mami es digna de ser bendecida no?- Hijito, Andalucía es una tierra donde la gente tiene gracia; es trabajadora no tiene nada si no lo puede compartir, una tierra nacida libre para ser libre. Una tierra distinta a las demás, a las que también tienen su cosa y hay que respetarlas. Pero no tienen el color de Andalucía, ni su arte, ni su desparpajo, ni su donaire.

Sigo sin entender porque estás triste entonces mami

Entre sollozos: Veras pequeño amor, antes en estas fechas en Andalucía como había trabajo la gente gozaba y disfrutaba. Ponía sus árboles de navidad cargados de luces y un pequeño portal dónde se representaba una historia parecida a la nuestra sobre el pequeño Jesusito. Veras existen unos señores que nos han quitado todo el trabajo y con ello la posibilidad de subsistir, además hay otros señores que llaman banqueros y nos están quitando las casas y otras muchas cosas que ahora no entenderías-

El pequeño quería arreglar lo que los mayores no podían.

 -Pero mamita a mi me dijeron los ángeles antes de nacer que vendría a una tierra llena de alegría y que yo repartiría luz y también dijo el ángel algo de un pan bajo mi bracito- ¡voy a preguntar a mi papito que está en el cielo mami!-

La madre llora y llora…

-¡Ya sé! Si todos ponemos de nuestra parte lo mismo ese nuevo pequeño andaluz tiene razón, no obedezcamos a eso señores, compartamos lo que cada uno buenamente pueda, no perdamos el tiempo pensando en quién de esos señores tiene la culpa ¿podemos salvar la Navidad mami?

La madre respondió: Creo que si-.

-¡Bien mami tiene arreglo! Entonces salvémosla y que sepan todos los pequeños que nacen en nuestra bendita tierra, que todos son el Mesías, porque todos son la salvación de su propia casa, que es su reino esta bendita tierra

Aunque no tenían para cenar esa noche, su madre, orgullosa y agradecida por las palabras de su pequeño, desempolvó las bolas del árbol y se dispuso a adornarlo. De pronto apareció una vecina con más adornos, otra con una bonita guirnalda, otra le trajo pan, otra compartió su puchero y otras dulces y mantecados. Su vecino echó leña al fuego y otro al fuego cantó. Juntos pasaron la noche arropados al calor.
Ese pequeño ya ha comprendido lo que significan las palabras más hermosas de nuestra querida Andalucía; caridad y bondad. Su madre con lágrimas, esta vez de felicidad, en el rostro concluyó diciendo a su pequeño:

¿Ves hijo ese árbol que pondrán este año en miles de hogares andaluces? Estará formado por la caridad y la bondad de sus convecinos pues la reparten gratis. Querido hijo, este año ese será el árbol más humilde de todos, pero el que estará cargado de más amor y su destello de luz será tal que deslumbrará a todo el que lo mire, sea andaluz o no. En cada árbol habrá una bola roja, una por cada persona que sufre las mismas circunstancias y por aquellos que no tuvieron la suficiente fuerza para esperar a montar su propio árbol y desde alguna parte del firmamento de seguro lo ve.

Y así la tierra deslumbró nuevamente en Navidad, tiempo de pensar en los demás, tiempo de dejar fluir los sentimientos encerrados, tiempo de ayudar y escuchar (que lo es todo el año), tiempo de paz, tiempo de amor. Colorí colorado este cuento no hizo más que comenzar… Ayudar, escuchad, compartid, comprometeos…¡Vamos! Andalucía se merece un nuevo Renacimiento, esto no es nuevo siempre nos hemos tenido que ganar aquello por lo que creíamos justo, el mendrugo de pan, el plato de garbanzos y lo mayor de todo el respeto.

Compartamos bolas rojas y demostremos una vez más nuestra solidaridad.
                                                                                      Feliz navidad.

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