Lindsey Davis o cómo disfrutar leyendo sobre la Antigua Roma

Conocí a Lindsey Davis porque un compañero de trabajo me habló de sus libros. Me apasiona la novela histórica y más aún la centrada en Roma. Años antes ya había disfrutado de libros como Yo, Claudio o Memorias de Adriano, verdaderas obras maestras del género y que describían a la perfección aquella época y que nos permitían imaginarnos cómo serían estos personajes históricos tan conocidos comportándose de modo cotidiano. Sin embargo, las novelas de esta mujer británica tímida y con aspecto de aburrida ama de casa, no están protagonizadas por personajes importantes sino por personas de la calle, pues hasta La carrera de los honores que tiene como personaje principal al emperador Vespasiano, cuenta la vida de su amor más importante, la liberta Antonia Caenis, una mujer trabajadora, coherente y cabal. No fue esta, no obstante, la primera novela que leí de esta autora. Fueron las veinte que protagonizaba el simpar Marco Didio Falco.carrera del honor

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el Tíber, siempre referencia y escenario de la antigua Roma. Vista del Vaticano nocturna y del río

¿Por qué lo llamo simpar? Lindsey ha creado una galería de personajes y de personalidades muy variada pero su protagonista es único e inolvidable pues posee unas cualidades que en su conjunto lo hacen muy diferente de otros caracteres de novelas negras, de detectives o de romanos: es astuto, sagaz, divertido, irónico, sarcástico, a veces inmaduro, otras responsable, comete errores, en ocasiones, se ve espeso para resolver casos o problemas…cercano, en suma. Lo vemos madurar y evolucionar a lo largo de las veinte novelas gracias a las peripecias que vive y a su relación con Helena Justina, la hija de senador de la que se enamora. Falco es un soldado que dejó el ejército por decepciones políticas, personales, pues su hermano murió en la campaña de Tito en Judea y por problemas médicos. Se dedica desde entonces a la investigación privada y procura resolver crímenes y otros asuntos menores como espiar a maridos infieles, falsos testimonios y demás. Marco es el prototipo de hombre romano, moreno, de complexión fuerte (pues de algo le han servido sus años en el ejército y sus ratos con su entrenador personal), con los rizos de su padre Gémino. Es un hombre, por tanto, atractivo, no solo por su físico, sino por su manera de ser porque ante todo es honesto. Y es que si el principal carácter no engancha, sus historias no ganan adeptos y Lindsey, dado el éxito de su trayectoria, lo ha conseguido. Aunque La plata de Britania sea la novela introductoria y por tanto, pueda parecer de acción algo más pausada, ya contiene los elementos que harán adictiva la saga: la intriga, altas dosis de humor, un estilo a veces coloquial, otras veces culto (y es que si leemos los libros en inglés podemos observar que la autora escoge cuidadosamente los vocablos empleados, ya que son muchos de raíces latinas y no anglosajonas) y por supuesto, las historias y sus personajes. La otra protagonista, Helena, es asimismo entrañable. La vida no ha sido fácil para ella pese a ser una joven patricia, hija de un senador amigo de Vespasiano. Cuando la trama comienza está recién divorciada pues no ha tenido un matrimonio feliz. Es una mujer noble, de carácter e ideas propias que no destaca excesivamente por su físico, es su personalidad la que engancha a Falco. Ama endiabladamente la lectura, y es tan astuta como Marco, tanto que a veces da con la resolución de los casos antes que su compañero. La serie no se entiende sin la conjunción de ambos.venatio

Estas novelas que son de intriga, policíacas, también se centran en algún aspecto de la sociedad romana que la autora se ha encargado de estudiar con mucho detenimiento y siempre sobre el terreno. De hecho, ella se ha desplazado a todos los lugares en donde ha situado sus novelas, viajando a lugares como Palmira, el norte de África, Delfos, Britania, y por supuesto, Roma. En la primera novela, por ejemplo, se nos cuentan detalles muy precisos de la explotación de las minas de plata del Imperio (concretamente las de Britania), extracción y posterior traslado a la capital del metal precioso, tanteando la posibilidad eventual de un fraude (que en la historia es la causa del asesinato del principio) por el que se enriquecieran ilícitamente los implicados en la cadena de pasos que intervienen en las minas. Córdoba (la Bética) y Barcelona son sus incursiones en España ya que se tuvo que documentar para Una conjura en Hispania donde nos cuenta el mundo del aceite de oliva, sus variados usos, el cultivo de aceitunas, recolección y por supuesto, venta y exportación a Roma con la consiguiente corrupción y nepotismo; la ciudad condal constituye un homenaje a la primera editorial extranjera que apostó por el trabajo de la autora, Edhasa, editorial únicamente especializada en novela histórica, algo que Lindsey dice no haber encontrado en ningún otro sitio. El aceite de la Bética era el petróleo de la época y una de sus novelas, palabras de la autora, tenía que situarse allí,pues generó seguramente muchas marañas políticas y personales, además de por el cariño que sentía por sus lectores españoles. Lindsey solventa la papeleta de introducirnos y explicarnos ese mundo con nota, ya que en la novela tiende los puentes necesarios entre esta sociedad nuestra dependiente del petróleo para todo y la de aquel tiempo. La escritora señala que se divirtió mucho con todo el proceso de génesis de esta novela y se nota. Es una de las más divertidas y entretenidas de la saga. No le falta un detalle, hasta una bailaora espía (y hasta ahí puedo contar).

Otras novelas ponen su foco en otros aspectos de la vida romana como las canalizaciones de aguas (acueductos en Tres manos en la fuente), la banca (Oda a un banquero), la vida de las sacerdotisas vestales ( Una virgen de menos), el tráfico de especies de animales exóticos para los juegos y la vida de los gladiadores (¡A los leones!), la construcción de baños, de villas romanas o ciudades en provincias de ultramar como Britania y la existencia de gladiadoras (Un cadáver en los baños y El mito de Júpiter) los inicios del periodismo o algo parecido en Roma (En busca de Infamia), la peregrinación a Delfos (Ver Delfos y morir) y otros temas interesantes. Las vidas de los protagonistas y sus familias se van desarrollando al calor de los acontecimientos del reinado de Vespasiano y su hijo Tito y las tramas de sus novelas. Su nueva saga, protagonizada por la hija adoptiva de Marco y Helena, Flavia Albia, transcurrirá años más tarde, durante los convulsos años del Imperio de Domiciano, hijo y hermano de los anteriores.

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La autora, con una edición en español de la XVI novela de la saga: En busca de Infamia, un “periodista” de “cotilleos” de Roma

Volviendo a Marco Didio Falco, su serie de novelas se interrumpió hace tres años con Némesis, título bastante rimbombante que corresponde a la tormenta que viven los personajes en la trama, también porque, en cierto sentido, constituye un corolario o un paréntesis que la autora ha decidido tomarse con sus hijos de ficción y por eso, cierra algunas historias aunque otras las deja sin acabar por si acaso. En parte, se debe a que su marido falleció en ese año y para muchos, él era el inspirador del personaje de Falco. Aunque ella admite que en Falco hay cualidades que amó en su marido, hay que decir que el personaje tiene mucho de ella pero parece que el fallecimiento de Richard, su esposo, la ha dejado sin ánimo para enfrentarse de nuevo a la tarea de escribir sobre Helena y su cónyuge. Si alguien quiere saber más sobre la serie y su creación, debe leerse Marco Didio Falco. La guía oficial, publicada el mismo año que Némesis y escrita con el mismo sentido del humor que la autora ha desplegado en las novelas de su personaje predilecto.

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escena de venatio en el Coliseo (Anfiteatro Flavio), uno de los lugares destacados en la saga de Falco

Mientras Lindsey no decida retomar la serie de los Didios, merece la pena dejarse llevar por sus páginas, no solo por razones didácticas o de entretenimiento, sino por las literarias en sí. En la autora se nota su formación clásica y que es filóloga. Su estilo es culto, brillante y a la vez sencillo, sabiéndose adaptar a las características de la estracción social de sus personajes, a su registro y a la vez, conociendo qué palabras escoger en cada instante. Se las arregla para emplear palabras en inglés que tienen una raíz latina, y con esto no me refiero a los cultismos, sino voces que el inglés ha conservado como propias a través del francés, seleccionados hábilmente. En una novela se las arregla para inventarse una jerga soldadesca mezclando términos ingleses con romanos del ejército y todo ello para hacerla más verosímil. Además, los diálogos entre personajes son a veces muy divertidos, frescos y chispeantes, y constituyen el atractivo más interesante de sus novelas, al menos para mí. La ironía de Falco, el sarcasmo de Helena, los familiares y los amigos de ambos que son un variado muestrario de desastres humanos andantes (y otros no tanto, por supuesto: se puede mencionar a Lucio Petronio Longo, el mejor amigo de Marco, un formal oficial de vigiles que ayuda a nuestro protagonista, la madre de Marco, los padres y los hermanos de Helena y otros personajes que demuestran el agudo conocimiento de la psicología humana de la británica) hacen que estas novelas sean apasionantes, divertidas y únicas.

Diez años después de los hechos acaecidos en Némesis tienen lugar los hechos que narran las novelas de Flavia Albia con Los idus de abril y Enemigos en casa (creo que aún no está publicada en España en lengua castellana). Albia, la hija adoptiva de Marco y Helena, nacida en Britania, comienza su andadura como heroína de sus aventuras detectivescas. Tiene veintiocho años y ha heredado de su padre su oficio de informante y su apartamento en la Plaza de la Fuente, en el Aventino por decisión propia. Ya en Némesis le comunica a sus padres que desea seguir sus pasos aún con las limitaciones que supone para ella y ese mundo machista el ser mujer. Su padre se opone pero ella sigue adelante y se dedica a ello con entrega. Sin embargo, no es hasta una década más tarde cuando se nos cuentan sus andanzas de informante. Albia es viuda desde hace años, estamos en los años de Domiciano, años de terror que no influyen aún demasiado en las tramas, puesto que el terror de su reinado se hizo notar más entre los patricios de poder que entre los plebeyos, pero ella es fuerte, sagaz y astuta, con sus momentos duros y también tiernos, llena de contradicciones como todas las mujeres y con todos los encantos que poseen sus padres, algo que no hará sino aumentar los alicientes de las novelas que narran sus peripecias. En la primera, Albia, investiga la muerte aparentemente natural de una clienta y descubre que hay otras muertes similares en la misma zona de Roma. Y en la segunda, la ayuda de Albia es requerida por el edil Tiberio Manlio Fausto (que ya aparece en la primera novela) para aclarar la muerte de un matrimonio patricio, asesinado en su propia casa poco después de la boda. Las sospechas, a falta de otro culpable claro, recaen en los propios esclavos de la casa que por ello serán condenados a muerte clamando estos su inocencia refugiándose en el templo de Ceres. Albia se ve obligada a aceptar el caso, ya que en cierto modo quiere defender la voz de aquellos que no pueden defenderse, recordando en cierto modo, su infancia de huérfana en las calles de Londinium. Aunque la protagonista pueda no ser como sus padres, es su digna sucesora. Este fragmento de la novela puede resumir todos sus atractivos y puede quedarse corto: “Hay reglas para los informantes privados que aceptan un nuevo caso: nunca aceptes clientes que no puedan pagarte, nunca le hagas favores a tus amigos; no trabajes con parientes. Si, como yo, eres una mujer, mantente alejada de hombres que encuentres atractivos. ¿Nunca aprenderé?” Recomiendo su lectura para que descubran por sí mismos el porqué de esta afirmación.

la primera novela de  Flavia Albia

la primera novela sobre la hija de Falco, Flavia Albia

Aunque aún no he acabado, a través de esta familia, Lindsey ha abordado en un par de ocasiones más el mundo romano de los Flavios. La primera, la que ya he mencionado, la tierna The course of honour, que cuenta la vida de Antonia Caenis, el mayor amor de Vespasiano, desde que es una joven esclava de Antonia, la hija de Marco Antonio y Octavia, hasta que es nombrado emperador. Se nos van contando los acontecimientos históricos pero vistos a través de los ojos de Cenis, el progreso de su amante como soldado, como general y finalmente como emperador y además, como amante, el distanciamiento cuando debe casarse con otra y tener la familia normal que se espera de un romano puesto que no puede casarse con ella. Nos presenta a otra de sus mujeres fuertes, inteligente, constante y trabajadora y, como no, sufridora pues lleva con paciencia y dolor sus años lejos de su amante.

La otra novela, aunque también está vertebrada en torno a otra historia de amor, a priori no lo es. En Dominus et deus, nos habla del reinado de Domiciano y de sus intrigas palaciegas. Está contada a partir de dos de sus protagonistas, un soldado reconvertido a pretor, Cayo Vinio Clodiano, y una peluquera de corte, Flavia Lucila, que viven de cerca estos años de pesadilla y que prosperan y sortean el peligro a base de duro trabajo y tesón, con duras experiencias de por medio. A través de las idas y venidas de la relación de sus protagonistas y a lo largo del tiempo se nos cuentan detalles del reinado de Domiciano, de su gestión como emperador, como general, e intenta ser más neutral con respecto a él de lo que han sido los cronistas coetáneos poniendo de relieve algunos de sus puntos positivos pero sutilmente, al hilo del desarrollo de la novela. La narración se hace entretenida y a la vez entrañable, si estamos acostumbrados a su estilo, te hace que sigas avanzando en la lectura y que cuando la finalices, tengas ganas de ir a por más. De hecho, poco después de acabarla, me puse a leer Enemies at home. La historia me pareció preciosa, bien narrada y contada. Como siempre las logra hacer Lindsey.

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La guía oficial de Marco Didio Falco, Tres manos en la fuente (IX novela de Falco) y Ver Delfos y morir en edición inglesa

En definitiva, soy adicta a la narrativa de Lindsey. Sobre todo si me lleva de paseo por Roma. Puedo parecer exagerada si digo que los Falco y los Flavios forman parte de mi existencia y en cierto modo, no sabría vivir sin ellos. Si alguien me dijera que puedo invitar a alguien a mi casa por una fiesta para tener una conversación amena, divertida e interesante, tendría unos candidatos muy claros. En primer lugar, Lindsey Davis, y en segundo lugar, a toda la familia Falco. Me encantaría tener a Marco Didio recitando alguno de sus poemas en mi salón, departir sobre literatura con Helena Justina, bromear con Flavia Albia acerca de sus tíos Aulo y Justino, acariciar a la perra Nux, consentir a las niñas del matrimonio…ya que esto no se puede hacer, me conformo con leer sus libros una y otra vez, puesto que, la verdad, es un lujo y un placer aprender Historia con estos personajes, te diviertes y realmente no te das cuenta de que has realizado un hermoso viaje en el tiempo del que evidentemente no desearás retornar.

2 pensamientos en “Lindsey Davis o cómo disfrutar leyendo sobre la Antigua Roma

  1. Muy bueno Rocio. He de confesar que yo también estoy enganchado a la novela histórica, y sobre todo la de Roma Antigua.
    Una de las primeras autoras que leí fue Lindsey Davis, fue La Plata de Britania, aunque no me hice seguidor de Marco Didio Falco, y eso que me gusta su anuncio de “Para todo tipo de investigaciones discretas. Buenas referencias. Precios asequibles”, Lei los libros X ¡A los leones! y el XVIII Las saturnales, en ebook tengo varios libros más que espero leer (20 en total tiene de esta saga, creo).
    En esto de sagas la que más me ha enganchado ha sido la de Simon Scarrow, los libros sobre Quinto Licinio Cato y el centurión Lucio Cornelio Macro, llevo 9 de los 12 libros que hay publicados. Igual es que me va más lo belico que lo detectivesco.
    Pero quien realmente ha enganchado a como era la Roma Antigua es Steven Saylor, con su primera novela sobre el tema “Roma”, que comienza desde antes de los origenes de la Ciudad hasta el momento de la caida de la República, ya estoy esperando leer la próxima “Imperio, La novela de la Roma de los emperadores”.
    Ahora estoy “casi” acabando La Columna de Hierro, de Taylor Caldwell, una historia de la vida de Cicerón, muy recomendable, y ahi otros muchos, justo al lado en la estantería casi 75 ya leidos, en la tablet más esperando… y es que es otra manera de aprender, de entender, de divertirse, que os recomiendo a todos y todas.

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    • Muchas gracias, Manuel, por tu comentario. Ahora me estoy aficionando yo a Steven Saylor. Hace años leí su Adivina de Roma y ahora estoy leyendo en orden la serie de Roma Sub Rosa, voy por la quinta, Asesinato en la Vía Apia (aunque lo estoy leyendo en inglés). Hace poco he leído el primero de la trilogía de John Stack, Galera de Roma, Águilas y cuervos de Pauline Gedge, El águila de la novela legión de Rosemary Suttclife, los de Posteguillo, alguno de Manfredi… Tengo ganas de leer los de Simon Scarrow, tienen muy buena pinta y el de Taylor Caldwell que dices tiene muy buena pinta. En la carrera crecí como filóloga con Cicerón y me interesa su biografía.Para lectores más jóvenes (y otros no tanto) recomendaría las novelas de un autor francés, Jean-François Nahmias, La fuente de las vestales, La gladiadora, Los misterios de Eleusis…y Guárdate de los Idus de Lola Gándara, que abordan los últimos años de la República Romana de una manera amena y asequible para todos los públicos. Se nota, Manuel, que nos gusta Roma.

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