Kara Walker: The Black Road (El camino negro)

kara walker

“Donde existe la esclavitud, es negada la dignidad humana, y avergüenza a todos los que dicen ser misericordiosos o comprometidos con los débiles y vulnerables del mundo. Los derechos humanos no son otra cosa sino la insistencia en la erradicación de la esclavitud y de la coerción en todos los aspectos de la vida. Pero aún así, en el umbral del nuevo milenio, seguimos encontrando formas viejas, y lamentablemente, nuevas de esclavitud. Miles de personas de todo el mundo viven y mueren como esclavos en una forma u otra.”

                                                                                              Kofi Annan

Siempre me ha llamado la atención el tema de la esclavitud y el por qué de las desigualdades de la raza. Hasta que comencé a tener uso de razón no entendí el comportamiento de las personas, el cómo siendo todas iguales, forzosamente, por la decisión de unos cuantos habían de ser diferentes. Por otro lado, el decidirme a trabajar con una obra de Kara Walker fue porque a ella, como a mí, nos sedujo el mismo libro, un libro racista y grotesco donde la protagonista Scarlett O´Hara vomita al olor de los esclavos y sin embargo está cargado de poética haciendo presente la mimesis a la vez que juega con los monstruos de la desolación que en todo caso, son a mi entender, los propios miedos. La protagonista se siente identificada, en un momento determinado de la obra, cuando entiende que el hambre nos hace iguales. Sin duda hablamos de la novela Gone with the Wind (Lo que el viento se llevó) de Margaret Mitchell publicado el 30 de Junio de 1936 en su primera edición y obteniendo sólo un año más tarde el Premio Pulitzer es una obra que fue todo un mito de la literatura clásica estadounidense que llevó a la gran pantalla David O.Selznick quien había comprado sus derechos de autor en Mayo de 1936 un mes antes de su publicación. Una obra donde el racismo está presente desde el principio y es trasladado incluso a la vida real ya que a otra de las protagonistas, ésta la entrañable “Manmy”, la actriz  Hattie McDaniel habiendo sido premiada por la Academia como mejor actriz de reparto y siendo además la primera afro-americana en ganar un Oscar tuvo que sentarse en el denominado “coconut” y no donde debería haberlo hecho con el resto del reparto gracias al Apartheid, impidiendo éste mismo su derecho a ser enterrada tras su muerte, en un cementerio denominado “de blancos”. Esta fue la inspiración de Kara Walker para con sus cartulinas blancas y negras que marcaban en parte la herencia de su existencia. “El camino negro” de Walker no hace más que acercarnos a esa idea creada al antojo de unos y que fue uno de los mayores abusos de la historia del colonialismo.

               ” Salomón! ¿Dónde está tu trono? Se ha ido con el viento. Babilonia! ¿Dónde está tu poder? Se ha ido con el viento. Feliz en la muerte son sólo cuyos corazones han consignado todos los afectos y anhelos de la Tierra y se preocupa al viento. ”

                                                                                                                          Gone in the Wind  (James Clarence Mangan)

La colonización europea en América tuvo lugar tras el descubrimiento de la misma en 1492 por Cristóbal Colón. Los nuevos colonizadores se dedicaron a cristianizar, robar, aculturizar y esclavizar a una población nativa que vería terminados sus sueños y sus raíces de un modo aterrador.

En 1783, al firmarse la paz de Versalles que afirma la independencia de Estados Unidos, desde el  Missisipi hasta Florida, la política constituiría un fundamento esencial para que Estados Unidos se reservara el derecho de expandirse por este continente libre de la posible competencia de las potencias europeas. Las formas de expansión fueron variadas comprendiendo la colonización, la compra de territorios y hasta la guerra de conquista.

Con la revolución industrial llegan las grandes demandas de algodón, con lo que las economías algodoneras del Sur prosperan notablemente  dando lugar a la expansión de la economía esclavista. En Virginia “se los criaba” para vendérselos a los sureños en el mercado de Nueva Orleáns. De este modo, el algodón representaba la mitad de las exportaciones nacionales, con lo que los propietarios terminarían formando una importante y temida fuerza política.

Mientras en el Norte la fabricación de productos manufacturados en gran escala y las factorías competían en importancia con las plantaciones del sur. El acceso a carbón y hierro dieron lugar a un acelerado desarrollo industrial, en resumen, los norteños pretendían proteger sus industrias de la competencia inglesa y los sureños procuraban un estado librecambista para comercializar su algodón al mejor postor, que en esos momentos era fundamentalmente Inglaterra. Esta es la argumentación de fondo que se manifestará mediante la pugna entre esclavistas y abolicionistas desde  1820 en la línea de compromiso de Missouri, pero la situación de los negros, hasta ese momento esclavos, no cambió de modo notable. Los negros, habían sido declarados libres, pero continuarían en una situación de dependencia ante los propietarios de las plantaciones.

Con este fondo nos preguntamos; ¿Pero sigue habiendo problemas con la colonialidad en el mundo moderno? Sobre ello Anibal Quijano escribiría un artículo en la década de los noventa con el  sociólogo Immanuel Wallerstein, titulado “La americanidad como concepto y el lugar de las Américas en el sistema-mundo moderno. En este artículo Quijano acaparará por primera vez el problema de la “colonialidad” y sus inquietudes serán el “euro-centrismo, la nación y la globalización”.

En cuanto a su idea de colonialidad rompería con la continuidad  respecto al pensamiento anti-imperialista latinoamericano de décadas anteriores. “El poder es un espacio y una malla de relaciones sociales de explotación/dominación/conflicto articuladas, básicamente, en función y en torno de la disputa por el control de los siguientes ámbitos de existencia social: 1)el trabajo y sus productos; 2) […]la naturaleza y sus recursos de producción; 3) el sexo, sus productos y la reproducción de la especie; 4) la subjetividad y sus productos materiales e ínter subjetivos, incluido el conocimiento; 5) la autoridad y sus instrumentos, de coerción en particular, para asegurar la reproducción de ese patrón de relaciones sociales y regular sus cambios”

Según Bhabha el objetivo del discurso colonial es ”construir al colonizado como una población de tipos degenerados sobre la base del origen racial de modo que […] justificar  la  conquista  y  establecer  sistemas  de  administración e  instrucción”. Luego el colonizado puede intentar adaptarse al modo de vida del colonizador , sin que éste haga nada por ayudarle, si acaso ofender. La instalación que vamos a analizar nos introduce  en el estereotipo racial, recordemos la frase de Frantz Fanon cuando en su camino se cruzaba algún niño y éste gritaba “¡mamá, mira un negro!” o esta otra , “el negro vaya donde vaya, sigue siendo negro”. Los colonizados negros no pueden mezclarse con los colonos blancos.

Homi Bhabha en su libro  El lugar de la cultura (Buenos Aires, Manantial, 2002) razona  acerca del discurso colonial y la necesidad de una revisión del mismo. Él se cuestiona  la reconfiguración de las bases de ese pensamiento colonial para elaborar un nuevo discurso revisado, con lo que obtendríamos un discurso poscolonialista. Por otro lado Walter Mignolo consideraba que los procesos coloniales dentro de la propia América Latina eran obvios, es decir, lo que él denominaba “el colonialismo interno”así creó el proyecto o la idea de “modernidad/colonialidad/descolonialidad”, que se distinguía del anterior, primero, porque buscaba diferentes vías de pensamiento propias para América Latina y segundo, porque pretendía que  esas mismas vías fuesen más allá de la teoría sajona conocida hasta entonces únicamente  referida al colonialismo sajón, que recordemos, negaba la modernidad como proyecto tanto de España como de  Portugal. Lo que pretende Mignolo es dar pasos firmes y diferentes a la teoría localista y así, hacer comprender mejor como era la situación  colonial en Latinoamérica, esto para Mignolo era asistir a todo un cambio en el pensamiento moderno occidental. En la existente teoría posmoderna se recogen los términos: “Paradigma otro” y “Pensamiento Fronterizo” así como las diferentes conciencias coloniales según el país de origen.

Partiendo de estos datos sobre la teoría poscolonial intentaremos de analizar  y entender el por qué artistas como Kara Walker trabajan problemáticas similares en nuestra era y hacen alusión a lo pasado. Intentaremos relacionar y utilizar estos conceptos como herramientas para comprender las relaciones de poder derivadas de la colonialidad.

Kara Walker (1969) estadounidense catalogada de afroamericana por su color de piel es una artista prolífica contemporánea de reconocimiento internacional que nacida en Stockton (California) a de mudarse a edad temprana a Georgia, a la localidad de Mount Rushmore que fue ni más ni menos, la cuna del Ku Kux Klan en la “América de los blancos” donde aún en 2010 su población de blancos seguía siendo del 94.78%, según un estudio de demografía. Con estos datos podemos centrarnos en la profundidad psicológica con lo que Walker trata su obra ya que en parte, sintió esa humillación de la raza en carne propia.

 Walker se forma en la Escuela de Diseño de Rhode Island donde comienza a trabajar con las siluetas. En 1994, su trabajo aparece en un show de nuevos talentos en el Drawing Center en Nueva York, esto fu su trampolín a la fama siendo en 1997 merecedora de una beca. (“beca para genios”. John D. y Catherine T. MacArthur) A partir de ese momento el talento de Kara Walker recorre Galerías y Museos de tolo el mundo.

                                     «Mi obra representa el fracaso en la consecución de los derechos civiles» (Walker)

La obra escogida de esta peculiar e intrigante artista es The Black Road (El camino negro). Se trata de una instalación basada en la esclavitud y la violencia que Walker concebirá especialmente para La Ciudad de las Ates y las Ciencias de Málaga siendo además la primera que exponga individualmente la artista en España y en exclusiva para esta provincia quien la galardonó con el Premio Whitney.

Fernando Francés (Director de la CAC) hacía referencia al tema principal de la obra de Kara, el racismo diciendo lo siguiente; “siempre ha sido retratado desde la autocrítica, pero en su caso se hace desde la mirada de la herencia” de quien lo ha sufrido.”Es una exposición con mucha reivindicación, sufrimiento y padecimiento de los negros en Estados Unidos”, afirmó a la vez que añadió que “a simple vista las creaciones de Walker pueden parecer inocentes, pero nada más lejos de la realidad, ya que sus recortes narran historias brutales cargadas de ironía”.( Europa Press, Viernes, 27 de junio 2008)

 La artista se sumerge con cada identidad y analiza, de este modo, los diferentes aspectos de la raza.  Investiga sobre el rol del  género en la sociedad racista, así como los aspectos que rodean la  sexualidad en todas sus formas. A Walker  le apasionan las historias sobre mujeres afroamericanas. Sus personajes pasan de la poética más absoluta a lo grotesco o lo sumamente cómico e incluso violentos. Escoge las imágenes con suma dedicación de libros de textos como es el caso de la obra que nos ocupa del libro The Black Road. De este modo consigue ser fiel a la realidad y profundizar más en el mundo de la esclavitud.

ANÁLISIS DE LA OBRA: The Black Road

La instalación de Walker es puro simbolismo como apunta Fernando Francés vemos “desde el corazón robado por un pájaro, que demuestra la pérdida de la ilusión, hasta un cuchillo convertido en arma letal, una mujer embarazada colgando de un árbol, pasando por violaciones, mutilaciones o asesinatos”.

En sus maravillosas composiciones de cartulinas negras en fondo blanco, Walker  nos traslada en el tiempo ofreciendo una visión personal sobre la historia de sus antepasados y sobre los problemas políticos sociales que se vivieron en los Estados Unidos de América en la era de la esclavitud. La artista dota a sus figuras de rasgos exagerados casi los caricaturiza, en verdad es como si quisiera mostrarnos lo oculto, lo no entendido, lo misterioso y el ocultismo que envolvía la visión oficial. La  técnica empleada por Kara se inspira en los comienzos del “cinematógrafo y las linternas mágicas” que empleaban lámparas de aceite para iluminar las transparencias pintadas. Además sin duda nos transporta a la Francia del siglo XVIII cuando en plena revolución se hicieron populares las caricaturas sobre cartulina negra para burlarse de la corte, imitando sus grandes tocados, pelucas etc.

Ahora nuestra artista de forma sublime utiliza esas figuras para  enfatizar lo satírico, el amor y viceversa de esta sociedad de género complejo así como a los monstruos del racismo o el apartheid, la explotación, y denunciando las injusticias cometidas con los esclavos durante siglos y el estilo de vida americano con sus cartulinas negras de formas aparentemente amables.

La instalación de Kara Walker The Black Road se entiende perfectamente desde el pensamiento de Bhabha y Mignolo; mientras uno piensa que debemos abandonar los convencionales sistemas con los que clasificamos la raza humana por clases o géneros y de este modo acercarnos a las nuevas realidades, lo que él llama “espacios entre-medio”, donde aparecen nuevas identidades. Ahora  ya no hay blancos y negros, latinos y americanos, sino híbridos que originan una  “realidad Otra”. Pero estas nuevas realidades aparecen desde una minoría de débiles voces sepultadas por aquellas otras que versionaron los vencedores o lo que es lo mismo el discurso dominante. Mignolo piensa que el eje principal de la construcción de los discursos es la economía, mientras que Bhabha siente que  en la cultura se encuentra la clave para reformular un nuevo discurso poscolonial “otro”.( “El lugar de la cultura”(Buenos Aires, Manantial, 2002) Pgn:23)

Esto de lo que hablamos es lo que Walker intenta plasmar en esta sorprendente muestra artística donde el dolor se engalana con cierta ironía para emular el rechazo racial tan castigado en el siglo XVIII. Su obra versa en los estudios realizados en las  últimas décadas que sin duda nos han dejado una gran difusión de teorías y exposiciones que afrontan la realidad poscolonial desde varios puntos de vistas. Los procesos e historias de descolonización fueron diversos y variados según lugares, formando de este modo nuevas ideas y discursos nacionales muy concretos, de ahí las diferentes teorías críticas que hacen las diferencias. Mignolo, ya reconocida la colonialidad como “la cara oculta de la modernidad” habla las historias locales apocadas. De este modo entendemos mejor la obra de esta artista que nos habla con sus siluetas recortadas de cómo lo que mejor practicamos es el abuso en cualquiera de sus formas.  Tal vez deberíamos  reparar  en esa “doble conciencia criolla”  que según Mignolo en Historias locales /diseños  globales, define así  “desde la perspectiva de la conciencia criolla negra, tal como la describe Du Bois, podemos decir que la conciencia criolla blanca es una doble conciencia que no se reconoció como tal. […]

En conclusión para mí, Walker lo que hace es una especie de literatura de recortable donde narra las barbaries cometidas en nombre de la raza parándose además con sus siluetas en el rol femenino donde la hermosa negrita valía para algo más que trabajar de sol a sol, eso sí, ocultando sus horas extras a las blancas, ¿quién engaña a quién? da lo mismo, finalmente terminarían pagando miles de pequeños e inocentes bastardos que debían dar las gracias  al colonialismo, y a los abusos cometidos en plantaciones de cacao, de tabaco, café etc.

Quizás el arte de esta polémica artista no tenga muchos adeptos entre los tradicionales estadounidenses simplemente  por su franqueza a la hora de exponer sus historias de cartulina. A veces, la verdad avergüenza y hay que ocultarlo, de hecho siguen existiendo los barrios de blancos y negros principalmente en Estados Unidos por eso  Walker con su obra no deja de reivindicar que ocurrió, que ocurre, y lo saca a la luz a modo de grito silencioso en respeto a sus antepasados, como queriendo decir que  lo blanco siempre es blanco aunque tenga matices en cambio,  lo negro, sigue siendo negro en muchas partes del mundo. Pero esto no sólo ha sido así en las diferentes etapas coloniales o tipos de colonialismos sino que   lo negro sigue siendo negro en pleno siglo XXI.

¿Dejaremos alguna vez de mirar por encima del hombro a nuestro prójimo? , sinceramente pienso que deberíamos ser

Scarlett O´Hara, andar su particular camino negro y rasgar la tierra con las uñas para comprender de una vez por todas, que ante  lo bueno o lo malo, el amor o el odio, la miseria y el hambre, la vida o la muerte, la religión o el credo, lo blanco o lo negro, finalmente, todos somos iguales; si no aceptamos y aprendemos de una vez por todas a respetarnos; lo que queda de la única y universal raza humana se lo llevará el viento.

BIBLIOGRAFÍA

  • ADORNO, Rolena: Writing and Resistance in Colonial Peru, University of Texas Press, Austin, 1986.
  • BHABHA, H. El lugar de la cultura. Manantial, Buenos Aires, 2002.
  • FANON, Piel negra, máscaras blancas. Ed. Akal, Madrid, 2009.
  • GILLON, Breve historia del arte africano. Alianza Editorial, Madrid, 1989.
  • HILTON, A. Kara walker. The Black Road. Gestión Cultural y Comunicación, S.L.2009.
  • MIGNOLO,  WALTER   D.   Historias   locales/diseños      Colonialidad conocimientos subalternos y pensamiento fronterizo. Ed. Akal, 2ª reimpresión. Madrid, 2013. SAID, E. Orientalismo. De bolsillo, 5ª Edición. Barcelona, 2012.
  • QUIJANO, A. “ ‘Raza’, ‘etnia’y ‘nación’en Mariátegui: Cuestiones abiertas”, en Juan Carlos Mariátegui y Europa. La otra cara del descubrimiento, Amauta, Lima, 1992.
  • WALLERSTEIN, I. El moderno sistema mundial. La agricultura capitalista y los orígenes de la economía-mundo europea en el siglo XVI; México, Siglo XXI Ed.; 1979.

 WEB

http://conceptos.sociales.unam.mx/leer_conceptos.php?id=46&PHPSESSID=33ead3d1e53dd47a9eb21b2ac78a4fe0

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