Cuando la naturaleza se convierte en obra de arte

(Trabajo de investigación de Alessandra Boserman, adaptado por Sonia Garrido para Menearte)

Entre los siglos XVI y XVIII llegaron a Europa, desde el otro lado del Océano, objetos raros y exóticos a los que se les atribuirían poderes mágicos y milagrosos. Su transformación será por el cambio de lugar de origen y por su naturaleza o, según Krzysztof Pomian, su evolución a semiophores, es decir portadores de conocimiento y de poder. Además, a través de los objetos vemos cómo los gabinetes de curiosidades transformarán el coleccionismo: lo studiolo medieval se convierte en cámara de maravillas y Wunderkammer renacentistas, que se transformarán en una representación del universo en miniatura, una imagen del mundo manipulado por extraordinarios artesanos y artistas que con sus manos convirtieron en obras de arte objetos que existían en la naturaleza y que venían de lugares lejanos. Estos lugares serán el ejemplo del coleccionismo cortesano en Europa, marcarán los distintos niveles sociales de sus propietarios y se caracterizarán por su propósito enciclopédico de coleccionar, siendo muchos la base de nuestros museos contemporáneos.

Georg-Hainz-Cabinets-of-Curiosities-2-

“Gabinete de curiosidades” óleo de Georg Hainz

Las cámaras de maravillas eran una especie de espejo de la creación, un lugar de contemplación solitaria con escasos y elegidos espectadores. De existencia casi desconocida: sus únicos testigos eran el coleccionista y sus allegados, siendo cada cámara una representación del coleccionista mismo, puesto que los objetos corresponden a su gusto, cada uno con un significado propio y alejado de su función inicial. Sus orígenes se encuentran en los ajuares y tesoros fúnebres en Egipto, en Etruria o en los templos griegos y romanos, por mencionar sólo algunos ejemplos. El afán de acumular y adornar persistirá a lo largo de los siglos hasta nuestros días, aunque en algunas épocas tendrá más auge.

Según se van explorando y descubriendo nuevas tierras se empiezan a coleccionar curiosidades procedentes de esos lugares. A partir de 1550 las cámaras se expanden a través de Europa, aparecen en particular en las cortes europeas o entre aristócratas, comerciantes e intelectuales cuya manera de coleccionar nos muestra una realidad de la historia de la cultura occidental. En esas cámaras se acumulaban objetos procedentes de la naturaleza, obras de arte de la Antigüedad, curiosidades, instrumentos matemáticos y científicos, reunidos en un orden desordenado. Se podían encontrar peces-globo, conchas, monedas, joyas, cráneo de mono, dientes de gigante, cuerno de unicornio, polvo de momia, y todo tipo de cosas realizadas por el hombre, objetos en los que se mezclaba la magia, la superstición y la ciencia.

En el siglo XVII la colección se convierte gradualmente en una reserva de conocimiento y en un impulso a la investigación. Se produce una especialización de las colecciones y una disposición más racional de su presentación. Las cámaras de maravillas que proliferan en Europa dejan de amontonar objetos heterogéneos para orientarse a una clasificación según las distintas disciplinas, como sugería Diderot, en aras del enciclopedismo. Comienza así un proceso de diferenciación que va de la mano con la separación de los conocimientos. El afán de clasificar y de conocer más y mejor, mirar al mundo de una forma distinta. El interés por las curiosidades deja lugar a la afición por la historia natural. Como afirma Arthur MacGregor, el coleccionismo renacentista representa el paso absolutamente decisivo para el nacimiento de la historia natural entendida como disciplina científica.

Musei_Wormiani_Historia

Fontispicio de Musei Wormiani Historia

En el siglo XIX la clasificación científica sustituye a las clasificaciones aleatorias de los Wunderkammer de aficionados. Así se separarán los ámbitos de la razón y de la imaginación, de la ciencia y de las maravillas. La tentación de mezclar las colecciones heterogéneas desembocará en un aislamiento de las disciplinas: las artísticas en los museos de Bellas Artes y las científicas en los museos de Ciencias Naturales. En ambos museos las colecciones quedarán definitivamente abiertas al público.

Las cámaras de maravillas, dedicadas a comprender el mundo, fueron también crisoles, entre otras cosas, de la evolución de la ciencia, y lugares en los que gradualmente se construirá un campo de conocimientos desapegados de todo enfoque estrictamente religioso, donde se pensará la necesaria evolución de los conocimientos y seguidamente su necesaria disociación, que tendrá lugar durante el siglo XVII y se confirmará en el Siglo de las Luces. Así pues, las cámaras de maravillas debían convertirse en colecciones especializadas, en algunos sitios desde el siglo XVII, y en otros en el XVIII, abriendo así la vía a los grandes museos del siglo XIX, a las galerías de Ciencias Naturales y a los museos de Bellas Artes.

EL REINO VEGETAL EN LOS GABINETES DE CURIOSIDADES

En los primeros gabinetes de curiosidades las salas del reino vegetal eran unas de las más importantes y difíciles de crear y mantener, a menudo se las asociaba con un jardín. El jardín de los siglos XVI y XVII, independientemente del hecho de existir para la supervivencia de las plantas, se concibe como una extensión del gabinete. Los objetos del reino animal y mineral no necesitaban un procedimiento de conservación complicado, sin embargo los vegetales necesitaban un cuidado muy especial para permitir su continuidad en el cultivo e intercambiarlos con otros coleccionistas. La permanencia de la planta en la colección no siempre era posible. Luca Ghini inventó el secado mediante prensa y la puesta de la planta entre pliegos de papel y así fue como nacieron en la mayoría de los gabinetes del siglo XVII las colecciones de plantas secas o herbarios.

Los amantes de estas colecciones de plantas aspiraban a poseerlas todas, invadidos por lo que será la primera ambición enciclopédica. Este objetivo era factible en esa época en la que el número de plantas conocidas oscilaba entre 5.000 y 10.000, pero hoy en día se conocen alrededor de 600.000 especies diferentes. A partir de 1492, el mundo vegetal se abrirá a una infinidad de especies desconocidas.

seychelles

Copa de las Seychelles de Anton Schweinberger

El Nuevo Mundo traerá a lo largo del siglo XVI nuevas pasiones por los objetos raros y exóticos: semillas de plantas desconocidas en Europa, maderas de colores y durezas inesperados, cocos de tamaños desmesurados. Las posibilidades se abrían al coleccionista de manera infinita.

Estas colecciones, propiedad de algunos elegidos, llegaron a alcanzar tales dimensiones que necesitarían especialistas para cuidarlas, más allá del puro entretenimiento a las que estaban destinadas en su origen. Durante el siglo XVII, vinculados a la realeza aparecerá un nuevo oficio, desempeñado por estos técnicos especialistas, encargados de cuidar, preservar, estudiar y a veces incluso crear y enriquecer – los responsables de la colección, antepasados directos de los científicos de nuestros días.

Llegaron a Europa todo tipo de maderas de colores y durezas desconocidas, frutos y semillas de plantas que proporcionaron a los artesanos europeos, y en particular a los italianos, materiales nuevos con los que crear obras únicas y por lo tanto anheladas por los coleccionistas de la época.

EL REINO ANIMAL EN LOS GABINETES DE CURIOSIDADES

Todo aquello de origen lejano y raro suscitaba un particular interés y conllevaba un enorme coste de adquisición, de ahí el poder político, económico y social asociado a estas colecciones.

A finales del siglo XVII fueron los holandeses quienes, a través de su extenso comercio marítimo hasta el Océano Índico, tendrán las más fabulosas colecciones. Pero este tipo de objetos estaban llenos de contradicciones: por un lado las creencias y supersticiones y por otro el estudio y el ansia de conocimiento, todo ello mezclado con el ansia de las cortes europeas de exhibir su poder mediante la adquisición de determinados objetos.

Entre los más raros y cotizados, dentro del mundo animal, podemos destacar:

– El bezoar, objeto ansiado por reyes y emperadores, repleto de superstición y ciencia.

– El cuerno de unicornio, que en realidad era el cuerno de una ballena narval.

– El cuerno de rinoceronte, que se empezó a buscar por la rareza del animal.

– El huevo de avestruz coleccionado por sus dimensiones, pasó a ser símbolo de belleza como Mirabilia.

EL REINO MINERAL EN LOS GABINETES DE CURIOSIDADES

Las piedras preciosas o semipreciosas son coleccionadas no sólo como joyas sino como amuletos, por su forma extraña y estéticamente peculiar. Se colecciona preferentemente lo que se diferencia de los otros, los más raros del reino mineral. Entre ellas algunas se coleccionarán por su forma, otras porque avivarán la imaginación e inmortalizarán historias legendarias.

tumblr_neivcxL7N01ru8nnoo1_500

Copa de lapislázuli de Gasparo Miseroni

Los Artificialia del reino mineral son la expresión del desafío ante el intento de crear una obra de arte directamente de la naturaleza, con el propósito de superarla, creando algo todavía más extraordinario. La habilidad artística aumenta la calidad esotérica de los materiales que ya de por sí tienen su encanto y su magia. Esta combinación de arte con la naturaleza produce objetos que nos sorprenden, ya que en la fusión de la una con la otra los convierten en algo totalmente diferente, en objetos maravillosos: Mirabilias.

Algunas piedras se consideran portadoras de virtudes curativas, y por eso se llevan como amuleto, algunas son aplastadas hasta convertirlas en polvo, e ingeridas o utilizadas para teñir la ropa como el lapislázuli. Los coleccionistas preferirán coleccionar los minerales con los que particularmente se sienten unidos por su simbología.

El oro era el mineral más codiciado por todas las cortes europeas, seguido de la plata; al igual que el oro, este mineral fue utilizado como moneda de cambio en toda Europa y ayudó a las cortes europeas de esa época a mantener su hegemonía de unas sobre las otras.

Regente

Diamante conocido como “Regente”

Pero la piedra preciosa por excelencia es el diamante. Muchos de ellos tenían hasta nombre propio, como el llamado El Regente, descubierto en 1701 por un esclavo indio cerca de Golconda y adquirido por el primer ministro inglés William Pitt. El diamante será una de las piedras más utilizadas y codiciadas por los coleccionistas. El descubrimiento de minas de estas piedras preciosas será causa de muchos conflictos, guerras e injusticias sociales, que llegan hasta hoy día.

Otro mineral muy cotizado en los siglos XVI, XVII Y XVIII, fue el ónix. Su simbología, su valor y su uso fueron muy diferentes según el país y la época. Para las antiguas tradiciones chinas y árabes el ónix fue considerado una piedra maléfica; en Grecia y Roma, gozaba de gran aceptación como amuleto. Su uso volvió a ponerse de moda por influencia inglesa a partir del siglo XV, ya que se creía que combatía el miedo y los fantasmas.

Esmeraldas, jade, lapislázuli, cristal de roca, ágata… son muchos los ejemplos de minerales a los que el hombre ha querido transformar en bellas obras de arte.

Aurelio Teno

Aguila de Aurelio Teno

En pleno siglo XXI, siguen siendo igual de cotizados y seguimos encontrando ejemplos de artistas que toman los materiales que ofrece la naturaleza para sus creaciones. Un espectacular ejemplo lo vemos en el trabajo del cordobés Aurelio Teno, cuyas esculturas destacan por la bellaza de los minerales y piedras semipreciosas que emplea para realizarlas.

Anuncios

Un pensamiento en “Cuando la naturaleza se convierte en obra de arte

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s