El desahucio

“El artista es la mano que, mediante una tecla determinada, hace vibrar el alma humana”
Wassily Kandinsky

El artista aragonés Oscar Jiméne no ha podido comenzar mejor el 2016. Esta vez nos sorprende con una maravillosa obra crítica en la que lleva trabajando un año, sobre un problema que nos corroe el alma a muchos de los españoles. Un problema de total actualidad como es ” El Desahucio” título que denomina su nueva obra. La técnica empleada es óleo sobre lino y tiene unas medidas de 175 x 125.

“Mis títulos, cada una de las obras que ejecuto, y mi premio más venerado, el reconocimiento, admiración y respeto del que observa. Por todo esto será la Pintura la que me acompañe durante el resto de mi vida plasmando en el soporte lo que mi alma necesite exponer”. (Oscar Jiménez)

Esta tarde cuando hablaba con él me confesaba, tal y como lo hace en el vídeo (Enlace al final del post) que; ” era una espina clavada que tenía que sacar, y ha sido de la forma que mejor sé, a través de la pintura”.

La obra me ha dejado emocionada y sin palabras. La delicadeza, la sensibilidad y el respeto con la que este joven artista trata un tema, tan vulnerable y doloroso para muchos de nuestros conciudadanos es digna de alabar. Dicho esto antes de analizar la obra considero oportuno hacer un breve resumen sobre este tema y así, de ese modo, comprender mejor la obra de Jiménez.

Según el artículo 47 de la Constitución española de 1978( Título 1. De los derechos y deberes fundamentales), “Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación. La comunidad participará en las plusvalías que genere la acción urbanística de los entes públicos”.

El poder vivir bajo un techo digno ahora se encuentra en poder de de la economía especulativa y esto  comienza a ser un tanto peligroso y claro quién pierde, pues como siempre el pobre, pero no pobre porque no tenga para un descapotable, no, de esos hay bastantes. Cuando digo pobre, me refiero a el que no tiene ni para que coman sus hijos y no conforme con eso encima recibe una mañana una carta, que no es de su primo de Francia, sino una orden de desahucio para abandonar su hogar ” HOGAR” aquel por el que tanto había luchado para salvaguardar a su familia, se lo quitan y con el sus sueños.

Muchos hemos vivido estas escenas de cerca, otros por la televisión y Oscar Jiménez lo ve de la siguiente forma:

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En esta escena de la obra se aprecia el valor que el artista da al documento desgarrador. Vemos unos pies descalzos aferrados a un suelo cálido por su tonalidad y humilde pero digno, es su hogar destacando sólo el blanco del papel.

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En esta otra escena vemos como sin vacilar Jiménez muestra esa rendición e impotencia en la mano derrotada de la madre. Tras una hermosa gama de azules observamos  la mirada sincera y piadosa de un niño semidesnudo.

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Aquí apreciamos la escena completa, desgarradora, silenciosa, sin resistencia.La estancia no puede ser más austera. No hay nada en las paredes, ni en el pequeño mueble. No hay juguetes, ni mesa. Es como cuando en el colegio le dicen a los niños ” vete al rincón de pensar” . Lo cierto es que Jiménez quería protestar por esta tremenda injusticia que acarrea la crisis de la economía sumergida en la que se encuentra España y como siempre ha sabido captar la realidad tal cual es y como corresponde a un gran maestro figurativo.

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Impactante escena, el maestro observa, también descalzo, para sentirse más cercano a la familia del cuadro. Insisto en los pies descalzos porque considero que Oscar Jiménez con ello ha querido simbolizar el vacío, ese perderlo todo.

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Para mi los pies son muy importantes en esta obra porque su desnudez lleva consigo varios mensajes como la desesperación, el miedo, la desprotección, la inestabilidad o la soledad. Significa el perderlo todo, el no encontrar el camino ni las fuerzas. El no tener confianza en uno mismo así como el sentirse tocado y hundido en el más absoluto de los abandonos.Prisionero en su propia libertad.

Pero el artista no ha querido terminar su obra sin poner en ella la esperanza. Si nos fijamos en la escena principal vemos como la mujer no muestra joyas en sus manos. Quizás sólo tenga a su hijo y con él esa  esperanza de la que hablo y que nadie debería perder nunca. Esta se encuentra en ese pequeño de pantalones verdes que armoniza con la serenidad del verde en la pared.

La realidad de los desahucios en España es una de las causas más dramáticas que vive nuestro país. Es un sinsentido absurdo porque están mandando a familias enteras , de cualquier edad a la calle cuando hay miles de viviendas vacías.

Esta familia podría ser una familia cualquiera y yo me pregunto; ¿dónde están esos derechos? ¿quién los administra? y lo peor de todo ¿por qué no lo respetan?, esa es la cuestión. Los derechos se los llevo el viento favorable a la banca, quien a su vez es administrada por los corruptos, y no los respetan porque nos les da la gana. Quien sabe; lo mismo tenemos que esperar a que se forme otra Revolución francesa y poder tener otra nueva declaración de los derechos de los ciudadanos.

Un país que manda a niños inocentes a dormir bajo las estrellas no merece más que condena. Un país que no cuida de su gente no merece el calor del indigente. Un país corrupto y oportunista no pude estar el primero de la lista. Un país donde en pleno siglo XXI tiene a niños sin escuelas no merece que lo quieran. Un país que no hace dignos a sus ciudadanos no merece que lo llamen hermano. Un país donde la dicha del rico es el hambre del pobre no merece mi respeto. Pero este no es mi país, el mío se llamaba España y hace mucho que no sé dónde está.

                                                                    Mª Isabel Guisasola Velasco.

Desahucio

Ángeles malos o buenos,
que no sé,
te arrojaron en mi alma.
Sola,
sin muebles y sin alcobas,
deshabitada.
De rondón, el viento hiere
las paredes,
las más finas, vítreas láminas.
Humedad. Cadenas. Gritos.
Ráfagas.
Te pregunto:
¿cuándo abandonas la casa,
dime,
qué ángeles malos, crueles,
quieren de nuevo alquilarla?
Dímelo.

(Rafael Alberti)

 

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Un pensamiento en “El desahucio

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